#LaColumna | A falta de autoridad...

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El pasado domingo se cometió un atroz crimen en el municipio de Jiménez, otra vez contra una mujer por ser mujer. El criminal utilizó técnicas de tortura que se usaban en los siglos V y VI. Fue cruel, fue sanguinario.

El crimen, no sólo dejó sin vida a Margarita, sino que dejó el inimaginable dolor a su familia; sus dos hijas y su padre.

“No creo que sea justo mi mama era una gran guerrera no merecía morir de tal forma mi mama tenia tantos planes el único delito que ella cometió fue enamorarse de él, el merece la muerte y mucho más nos dejó a mí y a mi hermana solas y a mi abuelo sin ella no podremos salir adelante” (sic) escribió su hija en redes sociales.

Pero no sólo es el dolor de su pérdida, es pensar en el sufrimiento de Margarita antes de morir así... Debe ser una impotencia indescriptible y el primer deseo: la Justicia.

Así como esa familia, se cuentan por cientos en el estado, gritando a todo pulmón que quieren justicia, la que nunca llega. Pasan días, semanas, años y nada, no pasa nada, la palabra "Justicia" se le empieza a desvanecer a las familias y también se tiene que llorar.

Sin embargo, el caso de Margarita dio un giro de 180 grados dos días después de que localizaran su cuerpo: su asesino, quien además era su pareja sentimental, apareció muerto, con la misma o más brutalidad con la que él acabó con la vida de ella. Le hicieron lo mismo y también lo decapitaron.

Junto a su cuerpo una cartulina que sentenciaba que se lo hicieron por pasado de $%&!=@ y violador, pero además agregaba que eso le pasará a todos los violadores. La cartulina estaba firmada por un grupo del crimen organizado.

¿Justicia?

La noticia provocó cientos de comentarios que hasta felicitaban a quien "hizo justicia" y les hacían saber su admiración y respeto. Personas agradecieron a Dios que se hizo justicia.

Pero ¿es realmente justicia? No. Es la satisfacción del vil instinto de la venganza, incuestionable por cierto ante tal hecho, pero está muy lejos de ser lo que nuestra sociedad necesita.

No es con violencia como se terminará con la violencia. No es haciendo "justicia por propia mano" como avanzaremos para mejorar en la seguridad. No es, mucho menos, esperando que los criminales traigan a las familias la justicia por los actos que ellos también cometen en contra de otras y otros.

Pero, ante la falta de autoridad que responda, que dé la cara, que realmente deje caer la mano de la justicia ante los criminales... ¿qué hacemos?

Los gobiernos deben ser muy cuidadosos porque "en el reino de los ciegos, cualquier tuerto es rey" y la falta de gobernabilidad, la impunidad, la lejanía de la autoridad puede dar pie a lo que en el caso de Margarita ocurre, que se aplaude al grupo del crimen organizado que, según la percepción social, sustituyó al Estado en su labor de llevar justicia a los deudos y prevenir futuros crímenes evitando la impunidad.

¡Cuidado señores gobernantes!... Los "abrazos no balazos" y la amnistía, no son opción en una sociedad tan dolida.

 

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