#LaColumna | ¿A quién colgarle la medallita de la detención de Duarte; a Corral o a AMLO?

Columnas

Apenas se confirmó la detención de César Duarte y empezó, en redes sociales, la guerra por la medalla entre seguidores de Andrés Manuel y seguidores de Javier Corral.

Que si Andrés Manuel fue quien lo logró, que si el trabajo lo hizo Corral.

Lo cierto es que sin la voluntad e intervención del presidente, Andrés Manuel López Obrador, la captura no habría sido posible, así de triste como se lee, la justicia no actúa como debe actuar porque así deba hacerlo, sino que lo hace o lo deja de hacer, según lo desee el presidente en turno. Tampoco hay que escandalizarnos, ya sabemos que en México la justicia no es pareja, depende mucho de los amigos y enemigos que tengas ¡ahí están los expedientes x! por ejemplo.

Aun así, negar que la medalla, el mérito, el triunfo, la victoria o como se le quiera llamar, es contundentemente de Javier Corral, es sólo por mala fe, con ganas de que se le reviente una úlcera de coraje al gobernador o por lo menos para que haga un coraje mayor que el de su derrota en la Reforma Electoral.

¡Es mala leche, pues! 

Porque fue Corral quien se obsesionó con Duarte, al grado de no hablar (ni hacer) otra cosa los primeros años de su gobierno.  A ello le ha dedicado gran parte de su mandato, faltaba más que ahora se lo quieran quitar.

Será tal vez hasta ahora que el gobernador podrá descansar tranquilo, no solo por motivo personal, sino porque no se le acabó el quinquenio sin cumplir su única promesa de campaña y por supuesto que eso lo posiciona nuevamente en las altas esferas, donde a él le gusta figurar.

Y aún y cuando se le logre restar mérito, será únicamente al recordar a Jaime García Chávez que fue quien presentó la primera denuncia, por el caso del Banco Unión.

Dejando de lado la vana discusión, que a los ciudadanos nos tiene sin menor cuidado (el de quién se cuelga la medalla), habrá que esperar a ver si el trabajo que hizo el equipo del gobernador Corral con las carpetas de investigación en contra de César Duarte, están mejor integradas que las de la mayoría de los Expedientes X, que se les han ido cayendo poco a poquito.  Ojalá que con estas hayan tenido más cuidado para que se obtengan sentencias contundentes.

Eso, por cierto, si se logra, quién sabe cuándo lo veremos, porque primero hay que esperar la extradición y hay quien pronostica que Javier Corral como gobernador, no tendrá el gusto de recibir a Duarte preso; es decir, va para largo.

Pero el tema central que al ciudadano le importa no es ni siquiera César Duarte en la cárcel, sino la restitución del daño.

¿Será que realmente se logrará regresar a las arcas del estado todo lo que el exgobernador se llevó?

O pasará como con Ricardo Yáñez, que le dieron oportunidad de pagar 246 millones de pesos en abonos chiquitos (de 1 millón, 7 millones, 20, 30, 40, 60 y el último pago de más de 100 millones), pero que a la fecha, dicen las malas lenguas, no ha hecho ningún pago y lo peor es que no hay modo de obligarlo, porque la ley no lo contempla.

¡Qué regrese lo que se robó! es el reclamo popular, ahí está el verdadero reto, y entonces no será medalla, sino trofeo el que los ciudadanos entreguen.

Ahora, por otro lado, habrá que esperar cómo viene la venganza política, perdón, la justicia en Chihuahua, pues con esta bocanada de aire fresco que recibió Javier Corral (que casi llora de emoción durante el mensaje a la ciudadanía) toma impulso sin olvidar agravio, y vendrá seguramente la Operación Justicia Reloaded, contra propios y extraños, ahora que revivió casi en su último suspiro, no buscará quién la hace sino quién se la paga.

En fin, el mensaje que envía la detención de César Duarte es contundente contra la corrupción y la impunidad y los chihuahuenses esperamos que no se convierta en una burla como les pasó a los veracruzanos con la detención del "otro Duarte".

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