ARTÍCULO: Reforma Laboral del 2012, tapizada de imprecisiones

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Por: Dalia Pineda

Chihuahua, Chih.- Los efectos y las consecuencias de la Reforma Laboral del 2012 en México fueron analizados por especialistas en el marco del II Congreso Mundial del Trabajo, que se llevó a cabo en la ciudad de Chihuahua del 9 al 12 de febrero y en el que participaron representantes de 25 países y 25 estados.

Un grupo de cinco ponentes cuestionaron la forma en la que se aplica la reforma laboral en México, así como los usos que las empresas dieron a la ley y que recaen directamente en la condición de los trabajadores, mismos que aún no se encuentran familiarizados con los nuevos conceptos de la reforma.

Las modificaciones a la ley fueron propuestas en el 2012 por el entonces Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quien la entregó a la cámara de diputados para que fuera votada en un plazo no mayor a los 30 días y que entrara en vigor cuando Enrique Peña Nieto asumiera la Presidencia. 

Las modificaciones a la reforma laboral que gozamos todos los mexicanos, fue altamente criticada por grupos sindicales, asociaciones, abogados litigantes y partidos de izquierda, pues la reforma pondría en la cuerda floja los salarios y la seguridad de los sindicatos ya que tendrían que rendir cuentas de transparencia. 

Mientras que las expectativas más grandes de la reforma, fue la creación de un alto número de empleos.

 


Juicios orales laborales son parciales y poco claros 

A un año de que el estado de Chihuahua abrió las puertas de los primeros juzgados orales en materia laboral a nivel nacional y a menos de una semana de que el Secretario Federal del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida y el Gobernador del Estado César Duarte, inauguraron el palacio de justicia laboral, especialistas denunciaron que este sistema ha retrasado la resolución de conflictos pues los abogados que llevan los casos “se cuelgan” de este recurso. 

El doctor en derecho y abogado de la Universidad Metropolitana, Carlos Reynoso Castillo, explicó que la oralidad es una paradoja en materia laboral ya que no queda clara en el sentido de lo cotidiano y pareciera que es sólo un buen deseo porque los juicios son muy lentos. 

“Hay quien señala, y así lo han establecido los plenos locales y federales que hay un abuso de la oralidad, el abogado que no hizo la tarea y de repente se arranca a evitar la contestación se lleva unas dos o tres horas y difiere el uso de la oralidad”, expresó. 

En este sentido, dijo que en el tema procesal no ha habido avances en la mejoría de la impartición de justicia en lo local y en lo federal, pues dijo que actualmente las juntas federales tramitan cerca de medio millón de demandas sin contar los temas de los amparos y lejos se está de contar con una justicia pronta y expedita en el caso mexicano.

 


No se cumplió con las expectativas de generación de empleos

El especialista dijo que la reforma laboral no cumplió con las grandes expectativas de los mexicanos ni con las de los trabajadores, pues señaló que no se puede conferir la responsabilidad a los abogados de conservar las fuentes de empleo y garantizar la creación de otros. 

Afirmó que México no dista mucho de la condición que se vive en América Latina, donde el 60 por ciento de la población se encuentra en el sector informal, que es una manera engañosa de decir que hay empleos, aunque la población se encuentra sin servicio médico y prestaciones, además son bastante ajenos algunos términos como la productividad.  

“No podemos seguir hablando de mercado de trabajo sin saber qué vamos a hacer con ese amplio sector de la población de las cuales no les dice absolutamente nada”, expresó.

 


Imprecisiones de la ley no permiten aplicar otros esquemas de contratación

El especialista abundó que además de no cumplirse con la garantía de los trabajos con perspectiva en los derechos humanos, tampoco se está cumpliendo con la terminología como la del trabajo digno, pues estos términos se quedaron olvidados y todavía no llegan al conocimiento y uso de los ciudadanos. 

Expresó que los economistas han flexibilizado las formas de trabajo con contratos individuales que se alejan a la permanencia y estabilidad en los empleos, ya que anteriormente se contrataba con duración ilimitada.

“El mal llamado contrato a prueba, porque lo que hay en la ley federal del trabajo no es un contrato a prueba, es un contrato de duración indeterminada, sujeta a una condición suspensiva que es un periodo de prueba y son cosas diferentes, un contrato con capacitación inicial y otras modalidades”, señaló. 

En este sentido, dijo que la ampliación de estas modalidades de contratación, no necesariamente se practica por las empresas, por temor en las imprecisiones de los términos legales, situación que se replica en el tema de la subcontratación y la contratación por horas. 

Explicó que la subcontratación tampoco está regulada y esto orilla a que los empleados que mantienen una relación laboral pero que se encuentran registrados como honoríficos y no cuentan con otras prestaciones, situación en la que se encuentra por lo menos el 20 por ciento de los trabajadores marcados como informales. 

En este sentido urgió la necesidad de que se aplique una reforma íntegra del tema fiscal, laboral y social, pues actualmente se encuentra aislada y no se han superado las ambigüedades.

 


La productividad no está relacionada con aumento de salarios

A raíz de la publicación de los cambios a la ley en el 2012, empresarios, funcionarios públicos y líderes sindicales, insisten en que se debe aumentar la productividad de las fuerzas laborales a fin de lograr un aumento de sueldo para los trabajadores, sin embargo, esta situación ha resultado ambigua porque la ley no especifica qué es el incremento de productividad. 

Por años México y particularmente los estados marcados por la industria maquiladora como en Chihuahua, han incrementado sus líneas de producción a petición de los jefes y directores de las empresas internacionales, sin que esto se refleje en un mejoramiento de las condiciones de vida para los trabajadores. 

Carlos Reynoso, señaló que los trabajadores deben saber qué significa la productividad y cómo va a mejorar sus vidas, pues dijo que los abogados no sabemos qué es la productividad, porque no existía históricamente un concepto jurídico de productividad. 

“Para un trabajador de a pie el término productividad significa qué me vas a dar, qué significa en términos de mejoría y hay que bajar el lenguaje abstracto de economistas y abogados a la productividad de a pie del trabajador y de la empresa, al trabajador necesitamos decirle qué significa, mejorar sus procesos, mejorar sus capacidades y su eficiencia, eso cómo se va a traducir en la mejoría de sus salarios, pero mientras eso no lo entendamos, cualquier reforma a la ley del trabajo va a ser insuficiente”, expresó.

 

Retos 

Para garantizar la justicia laboral, el especialista dijo que es importante que se debata con seriedad la necesidad de incluir las juntas de conciliación y arbitraje al poder judicial y con ello se garantice la total impartición de justicia.

Mientras que fuera del entorno laboral se tiene que tomar en cuenta al sector informal, ya que 6 de cada 10 personas que trabajan en México, se encuentran fuera del marco regulador de seguridad social, además no se puede dejar de ver a la gente en la que la ley del trabajo y de la seguridad social no dicen nada. 

“Hay ejemplos importantes que muestran nuevos conceptos que van más allá de la relación laboral de subordinación  y que van en la línea de buscar protección mínima a las personas que no están sujetas a una relación laboral, en ese sentido el gran reto que se habla de la reforma es porque necesitamos avanzar en una renovación conceptual del derecho mexicano del trabajo y tratar la realidad laboral del país, que permita avanzar por la vía del derecho laboral y social por la protección de este país que está reclamando”, señaló.