ARTÍCULO: Chihuahua en octavo lugar por Muerte Materna

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Opinión de José Luis Armendáriz

Por: Dalia Pineda

Chihuahua, Chih.- El Observatorio de Mortalidad Materna en México, colocó al estado de Chihuahua en el lugar número ocho a nivel nacional, con mayor número de muertes maternas registradas en hospitales públicos y privados, situaciones que se derivan de casos de negligencia, violencia gineco obstétrica y falta de control prenatal. 

Las quejas por violencia ginecobstétrica y negligencia durante el parto y la recuperación, son un secreto a voces que corre por los pasillos de los hospitales públicos pertenecientes al ISSSTE, IMSS, Pensiones y Seguro Popular, mismos que son frecuentes y que pocas veces llegan a oídos de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. 

De acuerdo a las estadísticas ofrecidas por dicho organismo, en el 2013 el estado de  Chihuahua ocupaba el primer lugar de muerte materna con hasta 35 muertes mensuales, la cifra disminuyó drásticamente en el 2015 y por mes había casos en los que no se registraba ni un sólo deceso, sin embargo, en el último reporte de este 2016 por mes se han registrado hasta cinco o seis decesos.

Lo anterior, aún con la apertura de clínicas y el alto número de atenciones que se brindan a través del seguro popular y otros servicios médicos de carácter público en Chihuahua, siguen siendo altos los casos de muerte materna y de acuerdo al informe del 2015 de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, no se alcanzaron los objetivos. 

A pesar de que la mala atención no culmina en la muerte, los casos de violencia ginecobstétrica son más comunes de lo que se piensa, pero son un secreto a voces que circula entre los pasillos de los hospitales y que en la mayoría de las ocasiones, sólo sale a la luz entre pláticas de amigas o conocidas, que han enfrentado partos dolorosos por el trato que han recibido en hospitales públicos.

 

Opinión de José Luis Armendáriz

Muerte materna, un problema de mujeres pobres: CEDH 

El presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, José Luis Armendáriz, señaló que la muerte materna y los casos de muerte infantil aquejan sólo a las mujeres pobres que no reciben atención médica al momento del parto y que se encuentran alojadas principalmente en las comunidades rurales. 

"Realmente no hay quejas, porque realmente donde sucede es en las comunidades rurales, si usted ve las estadísticas del INEGI, resulta que los niños que han muerto o las mujeres son de hospitales grandes, de Chihuahua o Cuauhtémoc y de la zona de comunidades indígenas, pero donde se documenta la defunción es en hospitales. La gente que lo sufre es la gente más pobre", expresó.

Sin embargo, este año la madre de Yesenia Tafoya, la joven que perdió la vida por una colostomía mal practicada que se derivó de un caso de negligencia ginecobstétrica, no fue considerada por la Comisión como una muerte materna. 

"La familia presentó dos quejas, una cuando tuvo el parto y otra cuando fallece. Tenemos básicamente esperamos el trabajo de los peritos en diferente rama para poder dilucidar si existió una mala praxis o mala asistencia médica", expresó. 

Afirmó que de acuerdo a los compromisos internacionales, se debe asumir este compromiso, ya que las metas "del milenio" correspondientes que se vencieron en el 2015, Chihuahua no alcanzó los objetivos de disminución de muertes maternas a pesar de que hubo una disminución tajante y drástica de estos indicadores. 

"Se logró un avance importante, pero lo señalamos para reducir todavía más la muerte materna porque traemos un nivel para considerarse de alerta y se tiene que seguir trabajando en el tema de desnutrición infantil porque Chihuahua trae un alto índice que no se debe dejar de lado", señaló. 

Expresó que los señalamientos se encuentran alojados en el informe de la Comisión y se exhorta a las autoridades a seguir avanzando, pero exhortó a seguir evitando los casos de desnutrición en el embarazo para evitar casos de muerte materna.

 

Foto: Archivo

Angélica sufrió negligencia, es profesionista y no es una mujer indígena 

Angélica trabaja en una dependencia del Gobierno y cuenta con Pensiones Civiles del Estado, a inicios de este 2016, tuvo su primer hijo, y ambos estuvieron cerca de morir debido a la mala atención médica que recibió en el Hospital General de la Ciudad de Chihuahua, en donde le provocaron el parto a pesar de que no contaba con la dilatación necesaria para parir.  

Con angustia e impotencia, recuerda que cuando llegó al hospital tenía dolores de parto, sin embargo, ella estaba consciente de que aún le faltaba unas cuantas horas o quizá un día para que naciera su hijo, por la saturación de pacientes en el área, le pidieron que tuviera a su hijo y a pesar de que concentró todos sus esfuerzos para pujar y que el niño naciera, no logró conseguirlo naturalmente. 

Hasta ese momento, Angélica había sido atendida por alumnos que estaban realizando sus prácticas en el hospital y no estaba cerca el médico a cargo, por lo que al llegar tuvo que abrir con sus manos y sacar al pequeño, mismo que ya se había contaminado por sus propios desechos fecales en el interior de la placenta. 

El pequeño, no lloró, estaba inconsciente y fue atendido de emergencia para poder limpiar los desechos fecales que tenía, debido a que no había cuneros ni incubadoras disponibles, fue trasladado a otro hospital, situación que duró más de una hora porque tampoco en el Hospital Infantil había lugar para él.

El estado de salud de Angélica de inmediato cambió a reservado porque la hemorragia no podía ser controlada, sin embargo, ni su esposo ni sus padres podían tener información de lo que estaba pasando y sólo le solicitaron al padre del niño que abordara la ambulancia en la que su hijo sería enviado a otro hospital. 

Angélica exigió una inmediata razón de lo que pasó y solicitó ver a su mamá, porque de lo contrario haría un escándalo público, razón por la que de inmediato se permitió la entrada y la trasladaron al pabellón de mujeres que estaban junto con sus bebés. 

"Fue una situación muy traumática porque todas las mamás estaban con sus hijos y yo no tenía al mío, tuve que visitarlo por una semana al Hospital de la Mujer hasta que lo dieron de alta, pero estaba todo entubado, lo tenían lleno de antibióticos y ni yo lo podía ver, pero me daban mucha carrilla para que lo amamantara pero ni si quiera me dejaban cargarlo" recuerda Angélica. 

Debido a que no tuvo el cuidado necesario, Angélica tuvo problemas con la herida y a unos cuantos meses de que enfrentó lo que consideró una negligencia y violencia ginecobstétrica, pues además escuchó comentarios muy hirientes, no duda en que en los hospitales públicos se cometen muchas más irregularidades que las que salen a la luz.

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