ARTÍCULO: Ventriloquia, un arte en peligro de extinción en México

Artículos


Por: Álvaro Perea 

Chihuahua, Chih.- A pesar de ser una actividad artística muy utilizada en los años 60´s y 70´s en nuestro país por personajes como Carlos Donoso y su personaje KINI o el ecuatoriano Paco Miller con DON NETOy TITINO, la Ventriloquía pierde terreno nacional en nuestros días.

El arte de la ventriloquía se ha desmerecido por la comedia vulgar principalmente en eventos privados, o ha sido encaminada principalmente en apoyo a la magia, tal es el caso del Mago Frank y el conejo Blass, que a través de los chistes llegan a entretener principalmente a un público adulto con chistes “rojos” y groserías.

La ventriloquia (palabra derivada de ventrílocuo, que a su vez proviene del latín ventrilocuus, "el que habla con el vientre") es el arte de modificar la voz para imitar otras voces u otros sonidos. Dado que la ventriloquia está orientada al mundo del espectáculo, forma parte de la brillantez de la actuación el que la emisión de voz se haga de la forma más discreta posible, esto es, que el ventrílocuo sea capaz de dar voz al muñeco sin mover, o casi sin mover, los labios, de modo que una vez proyectada la voz, parezca originarse efectivamente en el propio muñeco. En un principio se pensó que era el resultado de un uso poco corriente del estómago durante la inhalación, y de ahí su nombre del latín venter, "estómago" y loqui, "hablar".

En Francia, el primer ventrílocuo conocido fue Louis Brabant en el siglo XVI.

La técnica se perfeccionó en el siglo XVIII pero en 1745 ya existían artistas trashumantes que hablaban con pajaritos en un diálogo disparatado. También la ventriloquia era conocida y practicada en India y China.

Arthur Prince, nacido en Gales en 1881 y uno de los primeros ventrílocuos modernos de los que se tienen datos, ostenta el honor de haber sido el primer ventrílocuo en beber y hablar al mismo tiempo. Además, está enterrado con su títere y su esposa.

El más famoso ventrílocuo que ha existido fue Edgar Bergen, un artista nacido en Chicago, que se presentaba ante el público en traje de frac, en tanto que su muñeco, Charlie McCarthy, llevaba un monóculo, galera de copa y traje de etiqueta. Charlie se dedicaba a lanzar frases mordaces contra todo tipo de personas. La personalidad de estos muñecos puede ser muy acusada, de ahí que en el caso de Bergen surgiese un problema cuando su hija, Candice Bergen, vio cómo ese hermano de madera la insultaba y estaba siempre entre ella y su padre. El muñeco tenía su cama en su cuarto y la niña se solía dormir con la vista puesta en el muñeco, que miraba el techo fijamente como un cadáver. El títere de Bergen está hoy expuesto en el Museo Smithsoniano como pieza histórica, aunque hay otras dos versiones: la segunda está en el Museum Of Broadcast Communications de Chicago y la tercera fue comprada por el mago David Copperfield por 110.000 dólares.

El actor chihuahuense Armando Samaniego y creador de la compañía “El Tenderete”, comenzó desde hace algunos años una rutina infantil con un muñeco para fiestas, misma que respetaba perfectamente el arte perfeccionado desde el siglo XVIII.

“Actualmente la ventriloquía se basa en que nosotros creemos la ilusión de que un objeto realmente inanimado, tenga vida y sea cercano a nosotros”, expresó Samaniego.

Menciona que la ventriloquía en nuestro país, esta actividad pierde terreno ya que no son muchos los que aun realizan esta ilusión, afirma que aunque en países como Estados Unidos o Argentina esto crece cada día más, en México el gusto por la ventriloquía sana y verdadera se extingue a paso firme.

De igual forma menciona que ha trabajado la ventriloquía de la forma tradicional con rutinas de chistes y de comedia, pero también de manera formal, con un texto memorizado en el que la  rutina tiene participación como segundo actor en la historia.

“Esta actividad a pesar de seguir un texto, te permite hablar contigo mismo, de alguna manera una terapia individual y la extrañeza al darte cuenta que eres tú el que lanza pregunta y eres tú mismo el que las responde, con otra voz y con otra personalidad pero a final de cuentas es un mismo cerebro dividido en dos partes el que está en escena”, comentó.

Armando Samaniego indica que uno de los secretos de la ventriloquía es el control casi perfecto de los labios al no mostrar movimientos cuando se utiliza la voz del personaje, “la ilusión de hablar con la boca cerrada, demuestra al público que el títere está vivo y es el que entabla una conversación contigo y con el espectador”.

“Es una técnica muy seductora, que se está perdiendo en nuestro país, aunque se hace de manera vulgar y al público le gusta, no se compara con los chistes finos de los ventrílocuos de antes, que aunque nos metamos con el público, se hace de una manera muy elegante en un espectáculo muy sano”, argumenta el ventrílocuo chihuahuense.

Finalmente comentó que hay muchas personas que le tienen miedo a los muñecos que utilizan los ventrílocuos, pero afirma que el público debe comprender que en la realidad no son más que pedazos de tela armados en forma de cuerpo humano, inanimados, y que en escena pueden ser realmente divertidos y hasta cómplices en situaciones propias del público.

Esta actividad ha sido aprovechada por la televisión mexicana con conductores y actores como César Costa y Xavier López “Chabelo”, Jhonny Welsh y su personaje “el mofles”, así como el Mago Frank y el conejo Blass o Edmundo Miller y sus múltiples muñecos.

Así es como uno de los espectáculos más divertidos y entretenidos se agota en nuestro país, actualmente los ventrílocuos en México no alcanzan los 50 de los más de 500 que daban giras y deleitaban al público nacional con chistes fuertes pero elegantes.

Es por todo lo antes mencionado que la ventriloquía no debería morir en nuestro país, el rescate del ventrílocuo es necesario y las generaciones que nos educaron no podrán negar como reían a carcajadas cuando eran pequeños.

También te puede interesar: